Hace seis años
que vivo en Lima, Peru. Y desde hace tiempo me vengo preguntando por qué los
peruanos son tan agresivos y se discriminan entre sí.
En los últimos días el
debate se ha hecho público una vez más, ésta vez debido a los comentarios de un chef peruano que trabaja(ba) en Bolivia. Gracias a la mediocridad y bajeza de sus declaraciones en medios virutales, se ha abierto nuevamente el tema acerca de la naturaleza racista, vengativa y envidiosa que tienen los peruanos.
Un año atrás el tema salió a la luz por los comentarios de una conocida actriz peruana: “Los nuevos ricos, esos son horrorosos”, estaba hablando de quién es pituco y quién cholo en una entrevista
televisiva. Luego de embarrar su
discurso trató de explicar la idea pero solo hizo más que enterrarse: “A mí la huachafería siempre me ha disgustado.
Cuando digo los nuevos ricos hablo de esa gente que ha hecho plata pero que te
la refriega por la cara, que entran a un restaurant y son prepotentes, que
maltratan a los demás”.
En lo personal entiendo la
idea, pero hablar de huachafería es también discriminar. Al final, queda el
gusto amargo de enfrentar un problema real que existe y que la gente vive a
diario. El sentirse discriminado por su color, rasgos, educación o nivel
económico.
Podemos encontrar más ejemplos, como ser cuando el actual presidente Humala ganó las elecciones. En redes sociales se leían
este tipo de comentarios: “Maldición! Humala presidente… Ahora el VIP se
llamará Very Indian People”, “Toda la gente que vota por Humala debería morir.
Así habría menos pobreza”
Pero no solo se ve
discriminación en el ámbito político, eso se percibe a diario. Según Juan
Acevedo, historietista de larga trayectoria, “El racismo aplicado a la política
es solo una prolongación del racismo social real que vivimos en todo momento,
en todas partes….”
“El solo hecho de ser
reconocido como miembro del grupo dominante le trae a uno, y a los individuos
más cercanos a uno, muchas ventajas adaptativas. Por eso aún sobrevive el
racismo. Pero el racismo no tiene justificación científica, es un vicio moral y
es el producto de la ignorancia” Pablo Quintanilla, filósofo.
Me pregunto cuando los
peruanos aprenderán a convivir con sus diferencias y a saber exponer sus ideas sin por ello descalificar a los
demás, recién ahí empezarán a vivir en una sociedad inclusiva, dónde el respeto
y las buenas costumbres aflorarán y dónde podrán convivir en armonía.
¿Pero cuál es la
solución para exterminar de una vez la discriminación? Según mi punto de vista
varias cosas deben cambiar. Para empezar hay que aprender a respetar y a no
vivir juzgando (paradoja de una sociedad tan católica como es la peruana).
“Para amar a los
demás, primero debes amarte a ti mismo” frase tan trillada pero que expresa
perfectamente la idea.